El Pueblo Originario Kichwa de Sarayaku, referente histórico de dignidad y resistencia indígena en la Amazonía ecuatoriana, vuelve a levantar su voz en los tribunales internacionales.

En un momento crucial para la defensa de los derechos humanos y ambientales en la región, una delegación de líderes y lideresas se encuentra en San José, Costa Rica, para comparecer ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). El motivo central de esta comparecencia es la participación en una audiencia privada de supervisión de cumplimiento de la emblemática sentencia dictada a su favor en el año 2012, un fallo histórico que hoy, catorce años después, sigue ejecutándose de forma alarmantemente parcial por parte del Estado ecuatoriano.
Con esta comparecencia, el pueblo de Sarayaku busca exponer ante la opinión pública nacional e internacional un panorama preocupante: a pesar de contar con dictámenes internacionales y nacionales plenamente favorables, las administraciones estatales en turno han mostrado un desinterés absoluto y una preocupante falta de voluntad política para dialogar y ejecutar las reparaciones integrales obligatorias.

El Contexto Histórico: Una Victoria de más de una Década que Sigue en el Papel
La disputa legal comenzó formalmente tras los hechos de 1996, año en el que el Estado ecuatoriano, de manera unilateral y violando los principios fundamentales del derecho internacional, concesionó un bloque petrolero dentro del territorio ancestral de Sarayaku. Daniel Santi, actual presidente de Sarayaku, recordó recientemente en una rueda de prensa que toda esa concesión se ejecutó mediante sistemáticas violaciones a los derechos humanos, pasando por alto, de forma flagrante, el derecho a la consulta previa, libre e informada de los pueblos originarios frente a proyectos extractivos en sus territorios.
Tras agotar sin éxito todas las instancias judiciales dentro del Ecuador, la comunidad decidió llevar su demanda ante el Sistema Interamericano. En 2012, tras más de una década de litigio intenso, la Corte IDH emitió una sentencia que sentó un precedente obligatorio para toda América Latina, obligando al Estado a reparar los daños, consultar debidamente a las comunidades y limpiar el territorio de los vestigios peligrosos de la exploración petrolera. No obstante, catorce años después, la realidad en el territorio difiere drásticamente del mandato judicial.
Las Dos Grandes Denuncias del Pueblo de Sarayaku en 2026
El pueblo de Sarayaku fundamenta su reclamo actual ante la Corte IDH en dos ejes críticos e impostergables:
1. El Peligro Inminente por Explosivos Abandonados bajo la Selva
Una de las mayores ofensas a la integridad de la comunidad es la permanencia de explosivos de alta potencia sembrados en sus tierras sagradas. Mario Melo, abogado histórico del caso, precisó que la sentencia original determinó la obligación imperativa del Estado de retirar 1,460 kilogramos de pentolita (más de una tonelada y media) enterrados en 461 puntos distintos del territorio.
Esta enorme cantidad de material explosivo no solo representa un peligro de muerte física para los habitantes y seres de la selva que transitan y navegan diariamente por la zona, sino que constituye una profanación directa al Kawsak Sacha (Selva Viviente). Para el pueblo Kichwa, la selva es un ser vivo y consciente, hogar de seres protectores con los que mantienen una profunda relación espiritual. La presencia de pentolita rompe este equilibrio sagrado y mantiene a la comunidad en un estado de vulnerabilidad constante.


2. La Expansión Ilegal de la Frontera Petrolera
Lejos de acatar el dictamen internacional y ofrecer garantías reales de no repetición, las autoridades ecuatorianas continúan promoviendo planes que amenazan con repetir la historia. Luis Canelos, presidente de la nacionalidad Kichwa de Pastaza, denunció firmemente que el Estado sigue manteniendo prácticas que violan sus derechos territoriales al acelerar una nueva ola de expansión extractiva a través de los proyectos denominados Ronda Petrolera Sur-oriente y Ronda Petrolera Sub-andina. Al otorgar permisos a corporaciones privadas en territorios ancestrales sin el consentimiento explícito de las comunidades, se pone en riesgo inminente la vida, la cultura y la supervivencia de los pueblos originarios de Pastaza.
El Doble Incumplimiento: La Sentencia de la Corte Constitucional de 2024
La desatención estatal no solo es un problema internacional. El 18 de enero de 2024, la propia Corte Constitucional del Ecuador reconoció oficialmente el incumplimiento del Estado respecto a las medidas de reparación e impuso un plazo perentorio de seis meses para que las autoridades realizaran la consulta previa, libre e informada correspondiente. El objetivo de este mandato era definir junto a Sarayaku los mecanismos técnicos para neutralizar o retirar la pentolita de forma segura, analizar los procedimientos extractivos posteriores a 2012 y consolidar proyectos de ley protectores.
Como señaló la lideresa Betsy Santi, a pesar de que la máxima corte del país reafirmó las violaciones de derechos cometidas por el propio Estado, hasta la fecha las obligaciones siguen en el olvido, demostrando una preocupante omisión estatal que los obliga a buscar amparo definitivo en el tribunal interamericano.
PREGUNTAS FRECUENTES
Exige el cumplimiento integral y definitivo de la sentencia de 2012. Esto incluye de manera prioritaria el retiro técnico y seguro de los más de 1,400 kilos de pentolita abandonados en su territorio y la garantía absoluta de que no se impondrán nuevos bloques petroleros (como las rondas Sur-oriente y Sub-andina) sin su consentimiento previo, libre e informado.
Kawsak Sacha o «Selva Viviente» es un concepto filosófico y espiritual del Pueblo Originario Kichwa de Sarayaku que reconoce a la selva como un espacio con vida propia, habitado por seres que resguardan los ecosistemas.
Los explosivos abandonados no solo representan un riesgo físico de detonación accidental, sino que alteran la armonía espiritual, la soberanía alimentaria y la paz comunitaria de la zona.
El equipo legal del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) junto con la Fundación Pachamama brindan un acompañamiento legal e internacional estratégico a los delegados de Sarayaku, ayudando a visibilizar el caso y a presionar diplomáticamente para que el Estado rinda cuentas ante la justicia.
¡Súmate a la Defensa de la Selva Viviente! (Llamado a la Acción)
La lucha del pueblo de Sarayaku es la lucha de toda la humanidad por la preservación de la Amazonía y el respeto a la vida indígena frente a la crisis climática y el extractivismo descontrolado. ¡Tu atención y tu voz en redes sociales son herramientas de presión fundamentales!
Te invitamos formalmente a seguir de cerca la Conferencia de Prensa híbrida este próximo 18 de junio a las 15 horas (hora de Ecuador) – 14:00 horas (hora de Costa Rica), donde las lideresas y líderes de Sarayaku evaluarán los resultados de la audiencia y detallarán los próximos pasos de su resistencia.
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Foto créditos. Todas las imágenes Sarayaku Defensores de la Selva y Kaskiruna-Kawsaytaruna
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