
XII FOSPA (Foro Social Panamazónico).
Del encuentro social a la urgencia operativa
Entre el 16 y el 21 de agosto de 2026, la ciudad de Puyo (Puyuk), capital de la provincia de Pastaza en Ecuador, se conviritió en el epicentro político de la cuenca amazónica al albergar el XII Foro Social Panamazónico (FOSPA). En este espacio participaron delegaciones territoriales de nueve países: Ecuador, Colombia, Perú, Brasil, Bolivia, Venezuela, Guyana, Surinam y la Guyana Francesa. La esencia del encuentro fue la de una asamblea de base impulsada por pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, organizaciones campesinas, colectivos urbanos y movimientos socioambientales.
El contexto en el que se celebró el XII FOSPA es crítico. La Amazonía se aproxima a lo que los científicos denominan el «punto de no retorno», un umbral de deforestación y degradación a partir del cual el ecosistema perderá su capacidad de autorregulación, convirtiéndose progresivamente en una sabana seca. Esta realidad motivó a que el encuentro de Puyuk no se limite a denunciar el avance de las fronteras extractivas, sino a exigir la implementación real de los mandatos populares acumulados, priorizando el hito histórico del Yasuní en Ecuador.
Así, el 20 de agosto de 2026, los pueblos se encontraron en las calles de Puyuk para denunciar una traición por parte del Estado. Ese día precisamente, se marcó tres años exactos desde que el pueblo ecuatoriano, en un ejercicio de soberanía democrática sin precedentes, ordenó en las urnas mantener el crudo del Yasuní bajo el subsuelo.
Lo que hoy registramos es la radiografía de un Estado que opera en la ilegalidad, ignorando el mandato popular para arrodillarse ante el capital extractivo. Este XII FOSPA es una interpelación directa a la sociedad civil mestiza de las ciudades: su indiferencia no es neutralidad; es el lubricante que permite que la maquinaria del despojo siga triturando la vida. La defensa de la Amazonía ha dejado de ser una «causa indígena» para convertirse en el último bastión de la supervivencia regional ante un colapso climático que no conoce fronteras urbanas.
La geopolítica del despojo y el nuevo Plan Cóndor
La crisis en la Pan-Amazonía no es, ni debe entenderse como un conflicto aislado de linderos ni un mero problema de gestión ambiental local. Es el síntoma del sistema caduco del capitalismo global desbocado y una multipolaridad competitiva donde el imperialismo estadounidense y el Norte Global se aferran a su poder unipolar mediante la fuerza. Estamos asistiendo a una reedición del Plan Cóndor, esta vez ejecutada a través de un poderío militar y político de corte autoritario que avanza sobre Latinoamérica.
El escenario geopolítico actual se define por tres ejes fundamentales:
Imperialismo y Disputa Hegemónica
Una guerra entre potencias por el recambio del control planetario, utilizando a la Amazonía como bodega de recursos estratégicos (agua dulce, minerales raros y biodiversidad).
Guerra contra los Pueblos
La imposición de «guerras internas» en países como Ecuador, Colombia y Perú, donde se etiqueta como «enemigo interno» a todo aquel que resista el despojo territorial.
Solidaridad Transnacional
La lucha amazónica se emparenta directamente con la resistencia de la Guyana Francesa contra la dominación colonial y con la denuncia contra el genocidio del pueblo palestino, identificando cómo las estructuras de control militar e expansionismo transnacional permean la región.
La trampa de las falsas soluciones y el colonialismo financiero
El rigor investigativo nos obliga a desmantelar la narrativa del «financiamiento verde». Los países industrializados, principales responsables de la debacle ecológica, pretenden saldar su deuda histórica mediante mecanismos que no son más que nuevas formas de usura y colonialismo financiero. Durante el FOSPA PUYO 2026, se denunció instrumentos como los «bonos jaguar» y el arbitraje internacional como herramientas para blindar la impunidad corporativa y vulnerar la soberanía judicial de los pueblos.
Mercados de carbono y canjes de deuda
Mercantilización de la biosfera y violación sistemática del consentimiento previo, libre e informado mediante contratos abusivos.
Caso (Colombia – Piratería de Carbono): En la Amazonía colombiana, comunidades indígenas del Vaupés y Guainía han sido víctimas de la «piratería de carbono» por parte de empresas privadas (project developers). Se firmaron contratos abusivos en lenguas extranjeras o sin traductores, cediendo derechos sobre sus territorios por hasta 100 años a cambio de pagos mínimos.
Impacto: Fractura la cohesión social de las comunidades, rompe la gobernanza territorial y viola el derecho a la Consulta Previa, Libre e Informada (CPLI).
Bonos Temáticos y «Jaguar Bonds»
Incremento de la deuda externa ilegítima; préstamos condicionados que asfixian las economías locales y privatizan bienes comunes.
Caso (Ecuador – Canje de Deuda por Naturaleza): En 2023, Ecuador concretó el mayor canje de deuda por conservación para proteger las Islas Galápagos. Aunque redujo deuda soberana, financió la recompra mediante deuda bancaria privada (Credit Suisse) bajo leyes extranjeras.
Impacto: Financializa la naturaleza y condiciona las políticas públicas locales a metas impuestas por tenedores de bonos privados y bancas multilaterales, profundizando la dependencia financiera.
Financiamiento climático reembolsable
Transferencia de recursos que prioriza la burocracia financiera internacional y la industria de la guerra sobre la vida comunitaria.
Caso (Brasil y cuenca Amazónica): Gran parte de los fondos de la banca multilateral (como el BID o Banco Mundial) destinados a la «adaptación climática» llegan en forma de préstamos con interés, no como donaciones para reparación histórica.
Impacto: Países biodiversos terminan endeudándose para reparar desastres ambientales provocados históricamente por los países industrializados. Estos fondos terminan pagando consultorías e intermediarios financieros internacionales en lugar de llegar a las bases comunitarias.
Mecanismos de mitigación tecnocrática
Despojo territorial masivo y desmantelamiento de la soberanía de los pueblos sobre sus fuentes hídricas y ecosistemas.
Caso (Bolivia – El Triángulo del Litio): La megaminería de litio y minerales críticos (cobalto, cobre) para fabricar baterías de autos eléctricos en el Norte Global.
Impacto: En el Salar de Uyuni (Bolivia), la extracción intensiva devora millones de litros de agua en zonas hiperáridas, secando vertientes ancestrales, desplazando comunidades indígenas y destruyendo ecosistemas bajo el pretexto de «salvar al planeta».
La Amazonía en Estado de Emergencia: el punto de no retorno y el crimen organizado.
Desde Puyuk, el FOSPA declara a la Amazonía en Estado de Emergencia; y no es una exageración, es la respuesta necesaria ante la inminencia del colapso de la biosfera. El extractivismo legal no es el único agresor; hoy enfrentamos una simbiosis letal entre las estructuras estatales y el crimen organizado transnacional. La militarización promovida por los gobiernos ha fracasado deliberadamente: lejos de desarticular a los grupos criminales, se utiliza para amedrentar y criminalizar a los guardianes del territorio.
Las amenazas inmediatas que destruyen el Kawsak Sacha (Selva Viviente) son:
Economías Ilegales Transnacionales
Narcotráfico, minería de aluvión con mercurio, tala ilegal y trata de personas que ejercen un control territorial armado paralelo.
Extractivismo de Estado
La expansión incesante de la frontera petrolera, minera e hidroeléctrica que fragmenta los corredores biológicos vitales.
Ruptura del Tejido Social
Estrategias corporativas diseñadas para cooptar dirigencias, dividir asambleas comunitarias y destruir la organización orgánica de los pueblos.
Economías Ilegales Transnacionales
Narcotráfico, minería de aluvión con mercurio, tala ilegal y trata de personas que ejercen un control territorial armado paralelo.
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